viernes, 25 de marzo de 2011

VIVA LA PEPA VS ¡NO!

Es increíble lo que un español puede a llegar a sentirse de inútil en el extranjero.

Yo se perfectamente que los móviles, i-pods, mp3, i-phones, i-pads,... y demás ''chupadores'' de cerebro están completamente prohibidos en mi instituto, pues entre la montaña de papeles de colores que me soltaron el primer día, había uno en el que te especificaban claramente el reglamento interno del colegio y además te obligaban a firmarlo certificando así que lo conocías y te comprometías a respetarlo.

Yo nunca he sido chica de hablar en medio de una clase, sacar el móvil y ponerme a jugar, meterme con los profesores, salir corriendo por el pasillo o comerme un chicle a escondidas.

Pues bien, hace unos 15 minutos (cuando lo escribí), una profesora que no había visto en mi vida se ha puesto a gritarme a eso de las 7:45 am nada más llegar... qué energía traía la señora...

Tiritando del frío que hacía (aunque ya van subiendo las temperaturas) y completamente sola, decidí sacar el i-pod para que la espera diaria de unos 20 minutos al fresco se me hiciese más amena, y me puse a ver vídeos... Estaba apoyada en una columna tranquilamente cuando de repente veo una mano enfundada en el guante más áspero que halla notado que me tapa la pantalla, coge el cacharro y pega un tirón de mala manera.

Al principio pensé que era alguien conocido que me quería gastar una broma así que tranquilamente miré hacía arriba... y entonces veo al perro rabioso.

La señora me empezó a gritar en medio del silencio matutino, y por supuesto los 4 gatos que allí estábamos se enteraron de todo... cosa que la verdad, tampoco me importa mucho pues me siento totalmente indiferente a lo que piensen de mi.
Soporté la bronca pacientemente pensando en que realmente me lo merecía, solté una de esas excusas inútiles que se sueltan en estas ocasiones alegando que <>, y me contuve mientras dejaba que la señora me gritase un poco más.

Con la misma parsimonia que me caracteriza me excusé lo más educadamente posible, prometí que lo guardaría y que no lo volvería a sacar.

CLARO que me dieron ganas de llamarla gilipollas, pero cuando esa mujer se alejó farfullando pensé que la gilipollas era yo.

Los españoles sentimos demasiado a menudo la necesidad de ''desafiar las reglas'', nos lo tomamos todo a guasa y lo peor es que los mismos dictadores de leyes se conforman con el típico - por una vez...-.

Pues no señores, ni una sola vez, ninguna excusa es aceptable y las reglas se respetan que para ello están. Aunque parezcan ridículas, has dado tu palabra de no infringirlas y debes ser lo suficientemente responsable y maduro como para respetarlos y hacer ver que eres alguien de palabra, serio y en quién se puede confiar.

Las palabras se toman ''al pie de la letra'' así que si no vas a hacer algo, no lo digas y punto.

Así nos va...

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