sábado, 2 de abril de 2011
pues nada...
Bueno pues ante todo decir que NO es un poisson d’avril (que fue ayer cuando pasó), que me ha pasado realmente y también decir que afortunadamente estoy bien.
Ha pasado a eso de las 18:45h al salir de las clases de béisbol.
Resulta que mi instituto cuenta con muy buen material para las clases, hacen reformas cada año y lo tienen todo a punto… pero para impartir la Educación Física hay que abandonar el establecimiento y dirigirse a unos polideportivos, piscinas y estadios que reservan para ellos que están esparcidos por toda la ciudad.
El problema del emplazamiento del estadio es que se encuentra en un descampado totalmente desértico, alejado de la mano de Dios, donde los barrios más cercanos son los más ”problemáticos” (llamémoslo así) y que encima está en obras…
Al llegar no hay problema (aunque halla que pasar por esos barrios problemáticos) porque los trabajadores siguen utilizando las máquinas y hay… vida por allí.
Al volver sin embargo ya han terminado la jornada de trabajo, y por ese sitio no se ve ni un alma, no se ven ni las casas a lo lejos, solo hay una vía del tren, piedras, tierra e hierbajos.
Bueno pues como ya digo, me disponía yo ya a volver medio corriendo hasta la parada del autobús que nos lleva todos los días al pueblo donde vivo, escuchando el ipod eufórica por que había terminado una semana más… que era viernes por favor, eso había que celebrarlo.
Y cuando ya iba divisando el puente por el que pasa el tren veo a un hombre a lo lejos que venía hacía mi, pero que cuando vio que iba a cruzármelo, reculó y se quedó esperando debajo de una cuesta a que yo pasara.
Cuando llegué a su altura, el tío se fue hacía mi y me preguntó la hora. Naturalmente saqué el ipod y le enseñé la pantalla… y entonces fue cuando me pegó un tirón y me lo quitó diciendo me quedo con esto.
¿Qué pasa? que Raquel al mismo tiempo que gilipollas es una temeraria, y en vez de salir corriendo va y se lanza a por el tío.
Hubo un forcejeo, y cuando vi que no iba a conseguir nada me separé mirándolo fijamente y entonces me puse a gritar. Pegué dos pedazo de gritos que no me lo creía ni yo… pero miré a mi alrededor y no había absolutamente nadie que pudiese socorrerme así que dejé de gritar pues realicé que no me serviría más que para hacerme daño en la garganta (que de hecho me he hecho daño) y en vez de coger y salir corriendo… pues me lancé otra vez a por el tío.
Esta vez lo inmovilicé completamente, así que lo que hizo fue pegarme un cabezazo y tirarme al suelo del golpe. Se me cayeron hasta las gafas, pero Raquel cogió, se levantó y se volvió a enfrentar al hombre, si es que ya digo que soy imbécil.
Empezó a pegarme codazos en las costillas y a empujarme. Luego me agarró de la mochila y tiró para llevársela también pero le pegué una patada para que me soltara… y en ese momento fue cuando vio el cielo abierto y salió corriendo por el túnel que están construyendo que estaba justo al lado
Mi reacción: primero mirar tontamente como el tío se largaba sopesando la idea de salir corriendo detrás de él, luego me acordé del autobús, cogí todo lo que se me había caído y salí corriendo. Llegué medio asfixiada a la parada (por que queda lejos) y entonces me dio un ataque de ansiedad que se acentuó cuando ya me subí al autobús. No era el hecho de que me habría podido matar, que me hubiese pegado o robado, sino que en el ipod tenía la información de la gente a la que más quiero (teléfonos, móviles, direcciones) y no me podría perdonar en la vida que pudiese pasarles algo a ellos… sin embargo, y en esto no había pensado, mi hermano me recordó que tenía contraseña, que no podría acceder a todos esos datos y que además no le interesaban pues seguramente se lo vendería a alguien. A partir de ahí me relajé como al principio (en momentos críticos tengo la habilidad de guardar la calma) y esperé a que el bus llegase ya a su destino.
Entré a casa como habitualmente hago. Me quito los zapatos, dejo mi mochila en el cuarto, visito la cocina y entonces me voy a por mi padre al despacho. Le digo que mañana habría que ir a la policía a poner una denuncia y le expliqué todo.
Entonces me puse a llorar de impotencia porque empezaron a decirme todo lo que había hecho mal, y decirme cosas del tipo ¡¡como que no has…!! ¡¡no puede ser que…!!, por lo que me sentí en vez de apoyada, atacada e inculpada de lo que me había pasado. Sin embargo era mi cabeza que como siempre, y aunque vaya a cambiarlo, se imagina que todo pasa como peor puede pasar, y mis padres lo único que querían era entender la situación, saber los detalles de lo que había pasado, ayudarme y aconsejarme.
Me han dicho que una mujer no puede ir sola nunca a ninguna parte, que no podía ir enseñando por ahí lo que tenía, que como se me ocurre enfrentarme (que eso me pregunto yo) que lo que tenía era que dárselo a la primera y salir corriendo de allí en seguida, y que la denuncia no servirá de nada pero que la pondremos mañana por la mañana.
Respecto a si he pasado miedo como me ha preguntado mi abuela, pues no. Solo en el momento en el que temía por los demás, pero no sentí miedo ni cuando me atacaban.
Además no le guardo ni rencor siquiera, realmente no le deseo ningún tipo de mal, todo lo contrario, esta noche rezaré por él.
Daño, un poco. El tío lógicamente pegaba fuerte, era bastante corpulento y tendría unos 28 años. Pero a parte de dolerme un poco la cabeza y la espalda, estoy bien, nada que no se soporte.
Y sí, me acuerdo perfectamente de como es, de todos los detalles. Tengo que decirlo también, tengo muy buena memoria.
En fin, que una lección más sobre la vida. ¡¡SI ES QUE NO SE PUEDE SER TAN TONTA!!
Ha pasado a eso de las 18:45h al salir de las clases de béisbol.
Resulta que mi instituto cuenta con muy buen material para las clases, hacen reformas cada año y lo tienen todo a punto… pero para impartir la Educación Física hay que abandonar el establecimiento y dirigirse a unos polideportivos, piscinas y estadios que reservan para ellos que están esparcidos por toda la ciudad.
El problema del emplazamiento del estadio es que se encuentra en un descampado totalmente desértico, alejado de la mano de Dios, donde los barrios más cercanos son los más ”problemáticos” (llamémoslo así) y que encima está en obras…
Al llegar no hay problema (aunque halla que pasar por esos barrios problemáticos) porque los trabajadores siguen utilizando las máquinas y hay… vida por allí.
Al volver sin embargo ya han terminado la jornada de trabajo, y por ese sitio no se ve ni un alma, no se ven ni las casas a lo lejos, solo hay una vía del tren, piedras, tierra e hierbajos.
Bueno pues como ya digo, me disponía yo ya a volver medio corriendo hasta la parada del autobús que nos lleva todos los días al pueblo donde vivo, escuchando el ipod eufórica por que había terminado una semana más… que era viernes por favor, eso había que celebrarlo.
Y cuando ya iba divisando el puente por el que pasa el tren veo a un hombre a lo lejos que venía hacía mi, pero que cuando vio que iba a cruzármelo, reculó y se quedó esperando debajo de una cuesta a que yo pasara.
Cuando llegué a su altura, el tío se fue hacía mi y me preguntó la hora. Naturalmente saqué el ipod y le enseñé la pantalla… y entonces fue cuando me pegó un tirón y me lo quitó diciendo me quedo con esto.
¿Qué pasa? que Raquel al mismo tiempo que gilipollas es una temeraria, y en vez de salir corriendo va y se lanza a por el tío.
Hubo un forcejeo, y cuando vi que no iba a conseguir nada me separé mirándolo fijamente y entonces me puse a gritar. Pegué dos pedazo de gritos que no me lo creía ni yo… pero miré a mi alrededor y no había absolutamente nadie que pudiese socorrerme así que dejé de gritar pues realicé que no me serviría más que para hacerme daño en la garganta (que de hecho me he hecho daño) y en vez de coger y salir corriendo… pues me lancé otra vez a por el tío.
Esta vez lo inmovilicé completamente, así que lo que hizo fue pegarme un cabezazo y tirarme al suelo del golpe. Se me cayeron hasta las gafas, pero Raquel cogió, se levantó y se volvió a enfrentar al hombre, si es que ya digo que soy imbécil.
Empezó a pegarme codazos en las costillas y a empujarme. Luego me agarró de la mochila y tiró para llevársela también pero le pegué una patada para que me soltara… y en ese momento fue cuando vio el cielo abierto y salió corriendo por el túnel que están construyendo que estaba justo al lado
Mi reacción: primero mirar tontamente como el tío se largaba sopesando la idea de salir corriendo detrás de él, luego me acordé del autobús, cogí todo lo que se me había caído y salí corriendo. Llegué medio asfixiada a la parada (por que queda lejos) y entonces me dio un ataque de ansiedad que se acentuó cuando ya me subí al autobús. No era el hecho de que me habría podido matar, que me hubiese pegado o robado, sino que en el ipod tenía la información de la gente a la que más quiero (teléfonos, móviles, direcciones) y no me podría perdonar en la vida que pudiese pasarles algo a ellos… sin embargo, y en esto no había pensado, mi hermano me recordó que tenía contraseña, que no podría acceder a todos esos datos y que además no le interesaban pues seguramente se lo vendería a alguien. A partir de ahí me relajé como al principio (en momentos críticos tengo la habilidad de guardar la calma) y esperé a que el bus llegase ya a su destino.
Entré a casa como habitualmente hago. Me quito los zapatos, dejo mi mochila en el cuarto, visito la cocina y entonces me voy a por mi padre al despacho. Le digo que mañana habría que ir a la policía a poner una denuncia y le expliqué todo.
Entonces me puse a llorar de impotencia porque empezaron a decirme todo lo que había hecho mal, y decirme cosas del tipo ¡¡como que no has…!! ¡¡no puede ser que…!!, por lo que me sentí en vez de apoyada, atacada e inculpada de lo que me había pasado. Sin embargo era mi cabeza que como siempre, y aunque vaya a cambiarlo, se imagina que todo pasa como peor puede pasar, y mis padres lo único que querían era entender la situación, saber los detalles de lo que había pasado, ayudarme y aconsejarme.
Me han dicho que una mujer no puede ir sola nunca a ninguna parte, que no podía ir enseñando por ahí lo que tenía, que como se me ocurre enfrentarme (que eso me pregunto yo) que lo que tenía era que dárselo a la primera y salir corriendo de allí en seguida, y que la denuncia no servirá de nada pero que la pondremos mañana por la mañana.
Respecto a si he pasado miedo como me ha preguntado mi abuela, pues no. Solo en el momento en el que temía por los demás, pero no sentí miedo ni cuando me atacaban.
Además no le guardo ni rencor siquiera, realmente no le deseo ningún tipo de mal, todo lo contrario, esta noche rezaré por él.
Daño, un poco. El tío lógicamente pegaba fuerte, era bastante corpulento y tendría unos 28 años. Pero a parte de dolerme un poco la cabeza y la espalda, estoy bien, nada que no se soporte.
Y sí, me acuerdo perfectamente de como es, de todos los detalles. Tengo que decirlo también, tengo muy buena memoria.
En fin, que una lección más sobre la vida. ¡¡SI ES QUE NO SE PUEDE SER TAN TONTA!!
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